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Vendan un proyecto, no un nombre

Lo he conversado con decenas de colegas, directivos, federativos  y gente del fútbol salvadoreño en general: ni Juan Manuel Lillo era lo mejor ni tampoco lo peor; simplemente, no era relevante.

Lo mismo puede decirse de cualquiera de los nombres de esa larga lista que algunos medios de comunicación han cocinado a fuego lento desde octubre, ya sea porque a sus manos llegó el rumor, porque de sus manos llegó el currículo, o porque su fuente les deslizó el nombre (“pero que conste que yo no tengo interés ni raja en que se ventile”).

El método nos ha fallado ya tanto que insistir en él ya no puede considerarse un error inocente. ¿Cómo contratar a un planificador si no se tiene un plan? ¿Qué tan eficiente puede ser la gestión del arquitecto si no se tienen los planos? Y en el caso salvadoreño, la tara es todavía más profunda si ni siquiera tenemos claro lo que queremos que nos construyan:  ¿es una choza para pasar el próximo invierno, o son las bases de una casa?

Lillo era sólo una de entre varias opciones; con un buen plan, y ubicado en el lugar adecuado, ese hombre pudo hacer la diferencia en nuestro fútbol así como la podría hacer cualquier entrenador del primer mundo que venga sin urgencias, sin mesianismos, sin el humo de una clasificación mundialista, y sin la pretensión de quedarse menos de cinco años.

En nuestras canchas, antes que venir a cosechar para 2014, necesitamos gente que siembre para 2018 ó 2022. Tan falso es aquel que prometa recolectar trigo en un campo al que ni siquiera le han quitado la maleza, como imprudente el que espere semejantes resultados en un corto plazo, o peor aún, que busque al mago que le haga la tarea.

Debo reconocer que, en esas conversaciones con el mundillo futbolero cuscacriollo, me he encontrado con una realidad no por curiosa menos prometedora: las opiniones no están tan divididas. La mayoría cree que a nuestro balompié le urge un coordinador de selecciones plenipotenciario que contrate al resto de entrenadores, y una Federación fuerte que se dedique a honrar el cuerpo legislativo con el que ya cuenta.

Una minoría considera que quemar las naves para clasificarnos a Brasil 2014 es válido porque supondrá reactivar toda la industria alrededor de la marca selección nacional, y que en el camino se podrá propiciar un cambio.

Unos y otros coinciden en la necesidad de incorporar una nueva mentalidad en el manejo de las selecciones, y convergen en el diagnóstico  de que lo trabajado hasta ahora en materia de estructuras, equipos, fuerzas básicas (¿cuáles?), mercadeo, etc., sirve de muy poco o nada.

¿Por qué entonces es tan difícil desarrollar un plan que incorpore lo mejor de ambas visiones?

Me atrevo a considerar tres razones: uno, la falta de liderazgo o de interés del presidente de la Federación, que en lugar de incentivar una solución integral al problema del fútbol salvadoreño es uno de los principales promotores de un (nuevo) esfuerzo “mundialista” como en su momento lo hicieron Rodrigo Calvo o la familia Torres; dos, la cultural inclinación a vivir en lo coyuntural en lugar de atender lo estructural, un hábito inscrito casi que en el adn de nuestra nacionalidad; y tres, el confundido papel de la opinión pública, y sobre todo de muchos opinadores y periodistas que han reducido la labor de la FESFUT  a la de ser la junta directiva de la selección nacional mayor.

No se necesita ser adivino para decirlo: si volvemos a traer un técnico extranjero y le decimos que sus obligaciones comienzan y terminan en que 25 de nuestros futbolistas mejoren, el alcance de su trabajo será corto, y no bastará para clasificarnos al próximo Mundial. Y tampoco se necesita ser adivino para afirmar que si a esa persona le presentamos un plan (o le damos el tiempo para que desarrolle el suyo, previo diagnóstico de lo que tenemos), y reclutamos voluntades alrededor, con una meta más noble que Brasil 2014, los resultados serán iguales que en el primer escenario, pero los efectos más duraderos.



4 Comments to “Vendan un proyecto, no un nombre”

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    Eric Menjivar marzo 20, 2012 a las 9:35 am

    Lo que se necesita mas haya de un tecnico de renombre o un desconocido, es un proyecto global e integral de parte de los clubes que conforman las 3 categorias profesionales de nuestro futbol.

    no podremos cocechar nada si en realidad no hemos cembrado nada, aqui no hay escuelas de futbol como las hay en Uruguay, Argentina, Mexico y Hasta USA, que son oaises que han apostando a ese tipo de proyectos y al principio no ha recivido nada y la han pasado mal, pero hoy en dia cosechan lo q alguna vez sembraron, en sus ligas locales, en la seleccion y en torneos continentales.

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    Roberto Escobar marzo 2, 2011 a las 11:03 am

    Buen articulo, siempre he pensado q las fuciones de la federacion de futbol salen a relucir solo cuando se habla de La Selecta y no deberia de ser asi. La federacion debe guiar, aconsejar y exigir a los 10 equipos de la Primera Division, a los de segunda y tercera o en todo caso todo lo que tenga que ver con nuestro futbol. Pero lastimosamente los buenos dirigentes se pudren cuando entran al edificio de la federacion. Hasta cuando?

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    Fernando José Roca marzo 2, 2011 a las 10:59 am

    Diga lo que se diga y aunque no es lo mejor, a todos nos emociona que El Salvador llegué hasta la hexagonal final y esté como casi siempre dando la ilusión de estar en otro Mundial. Por ejemplo a los dirigentes eso les infla su ego, además de disfrutar de las buenas taquillas, a los medios de comunicación les aumenta el trabajo y las ventas (y bueno de eso viven) y la afición pues se ilusiona y disfruta aunque despues venga la frustración. Es muy cierto lo que se pregunta el otro aficionado, adonde está el trabajo del CESEN? y por último como yo lo he dicho en repetidas oportunidades primero arreglemos el carro y después busquemos al buen conductor.-

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    Roberto García marzo 1, 2011 a las 9:13 pm

    Cuál es la posición de los empresarios que conforman el Comité de Selecciones Nacionales?
    Se generó mucha ilusión por la talla de las figuras que tan altruistamente están donando sus capacidades directivas y gerenciales
    a la causa de nuestro marchito fútbol, pero con el tiempo no han mostrado el protagonismo que muchos esperamos de ellos.
    Es la limitación en sus funciones de la maraña legal de su conformación? O los intereses de la Federación que ahogan sus esfuerzos?
    O simplemente su trabajo es tan enfocado en sus objetivos que prefieren no ser el centro de atención y dar resultados? Qué bendición
    Si la respuesta fuera esto último…

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