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ene
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El Alianza no debería imponerse presión

Lo peor que puede hacer el cuadro albo ante la falta de gol tras sólo dos fechas es caer en la desesperación. El Clausura apenas arranca.

Fecha 2, estadio Cuscatlán, cerca de las 9:00 p.m. El árbitro Jaime Carpio acaba de indicar el final del partido entre el Alianza y el Firpo, que acabó en empate sin goles. Una ola de reclamos sobre el silbante, y entre estos una segunda amarilla para Christian Castillo; caras largas y pocas palabras de parte de los jugadores que visten de blanco, producto de un segundo partido consecutivo sin goles, en los que sus aficionados fueron mayoría.

Se entiende el descontento tras ceder puntos en casa, pero las reacciones de los albos la noche del sábado denotaron excesiva preocupación, inclusive desesperación. ¿Por qué lo hacen ver tan grave?

Aunque el Alianza está obligado a igualar o mejorar el desempeño del torneo anterior y, por consiguiente, a salir campeón, no hay que perder de vista que el Clausura apenas lleva dos jornadas, que aunque es importante no ceder terreno, no hace falta ganar todos los partidos para llevarse la corona y que la credibilidad generada  en 2010  debe ser aprovechada para guardar un poco la calma y encontrar a paso lento, pero seguro, el desempeño ideal.

Por supuesto que algunos factores como la exigente afición y desempeñarse en un medio futbolístico eminentemente resultadista hacen que mantener la cordura sea un poco más difícil, pero lo peor que le puede pasar al plantel es canalizar esas sensaciones en ansiedad o frustración, generando presión para sus figuras, para el cuerpo técnico y hasta para los jugadores lesionados, a quienes podría llegar a exigirse resultados de forma prematura.

Dos partidos sin anotar hacen escándalo en este fútbol. El reto albo es no ser parte de ese juego.



1 Comment to “El Alianza no debería imponerse presión”

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    Fernando José Roca enero 31, 2011 a las 11:35 am

    Igual que en el caso de Águila, sería una tontería si la afición blanca se desespera porque en nada estaría ayudando a su equipo, no siempre los equipos comienzan a tambor batiente, el equipo es casi el mismo del anterior torneo y reforzado, los resultados vendrán luego. Christian Castillo en particular amerita una dósis de humildad.-

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