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sep
29

Nuestras benditas canchas de fútbol

Ha sido el reclamo constante de todos los que estamos inmersos en el fútbol y la vergüenza más grande de los 10 equipos de la liga mayor.

Basta con echarles un vistazo en las fotografías o en las imágenes de televisión para que  sepan a lo que me refiero. Debemos aceptar que en el fútbol salvadoreño no contamos con una cancha digna para practicar este deporte profesionalmente.

Lejos quedaron los tiempos en que  todos sentíamos el orgullo de contar en el estadio Cuscatlán con la mejor cancha de Centroamérica,  ahora un mito del
fútbol criollo.

Ahora ni esa cancha se salva del descuido dirigencial en que han caído todos los escenarios deportivos, ya sean estos estatales o privados, ninguno se
salva de la desidia mostrada por sus responsables. Cito el Cuscatlán por ser este la cara más palpable del deterioro.

Es una pena saber que ni el Barraza de San Miguel, el Sergio Torres de Usulután ni los occidentales Simeón Magaña y Óscar Quiteño reúnen las condiciones mínimas para que se celebre un partido oficial o amistoso en época de lluvia, una verdad que desnuda completamente la pobreza administrativa que poseemos, ya que no somos capaces de planificar su mantenimiento; allá ellas que se cuiden a la voluntad de Dios. Ni la  cancha del Correcaminos de Gotera, la más nueva, se salva.

Veremos si nuestros dirigentes, comenzando por el directorio de la FESFUT, son capaces de trazar lineamientos a fin de contar con canchas dignas para  desarrollar  aunque sea un poco nuestro maltrecho deporte.

No me olvido de los señores del INDES, dueños de casi  todos los inmuebles deportivos del país, para que como autoridades del deporte propongan un plan digno para rescatar los campos de fútbol.

Carlos De los Cobos lo señaló antes de irse, pero pensaron que era un mero capricho del mexicano.



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