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sep
29

Los futbolistas deben asociarse

Mientras los futbolistas no entiendan la necesidad de crear un gremio que vele por sus intereses, van a estar siempre en el último eslabón de la cadena.

Los jugadores de fútbol nunca han sido tomados en cuenta a la hora de promulgarse leyes o reglamentos; no intervienen en decisiones  que afectan directamente su profesión ni tampoco votan para ser representados en las esferas administrativas de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT).
Todo lo anterior se ve con tal normalidad en la esfera y estructura del fútbol que los mismos futbolistas aceptan  de buena gana la exclusión e

históricamente no han hecho nada porque se vele por  sus derechos como actores principales del deporte con el que más se identifican los salvadoreños.

La semana pasada, luego de conocerse  la triste noticia de la lesión de Nelson Rivera Tobías, jugador del Isidro Metapán, las voces de alerta para el gremio tendrían que haberse encendido, sobretodo al ver que el joven no tenía siquiera seguro social para hacerle frente al trágico trance.

Las iniciativas de ex futbolistas –por cierto, con muy poco jugadores activos entre los organizadores– para montar partidos en beneficio de la familia de Nelson Rivera son positivas, pero dejaron ver la necesidad  de crear una asociación de futbolistas profesionales que vele por los intereses de este gremio y exija cuando estos se vean violentados por el  empleador o la misma Federación Salvadoreña de Fútbol, misma que por años se ha encargado de vetarlos en sus estructuras administrativas; con la aprobación de los nuevos estatutos, al final  tampoco fue la excepción.

Ya existe una Asociación de Futbolista de El Salvador (AFES), pero el problema sigue siendo la pobre  representatividad de jugadores activos, los que quizá aún no entienden los beneficios que puede traerles estar organizados, desde la exigencia de pagos salariales hasta la creación de una caja mutual.

En la medida en que los futbolistas vayan  sacudiéndose el temor, los beneficios serán más y la solidaridad en casos como el de Nelson Rivera,  masiva.

Ya es tiempo de que los protagonistas ocupen un espacio excepcional en el círculo en que se toman las decisiones.



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