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jul
30

Por inclusión y transparencia

Sin importar quiénes  detenten qué cargos en la nueva FEDEFUT, si no hay cambios en la forma de administración, no habrá diferencia sustancial.

Una de las actitudes más reprochables en la administración del fútbol salvadoreño es el oscurantismo   en que se ha  manejado. Desde 2005, cuando una   negociación  sobre las leyes permitió la llegada de Rodrigo Calvo a la presidencia de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FEDEFUT), el balompié nacional ha sufrido de falta de transparencia y de  liderazgo, una crisis que llevó incluso a una  nueva suspensión de la FIFA.

No hace más de dos años que la  Internacional  metió mano  con el nombramiento de una comisión normalizadora que se mantiene hasta la fecha y que tampoco cambió el rumbo de las cosas, y todo derivó en un proceso de convocatoria a elecciones que en vez de unir a los sectores del fútbol propició malestar, distanciamientos marcados y difícilmente reconciliables.

Por ello, las autoridades que sean elegidas mañana por la asamblea del fútbol deben comprometerse a buscar la unidad a través de la apertura con todos los sectores, dando muestras reales de que su intención es ayudar al deporte, inspirar al gran empresariado, escuchar a la afición.

De no abrirse paso a la inclusión, de no buscar nuevas fórmulas para el financiamiento de los proyectos, de no aceptar que en el país hay muchas más personas interesadas en el deporte, muchos más proyectos con futuro, serán otros cuatro años llenos de fracasos y quejas de parte de todos los sectores, sin olvidar que ya vienen las competencias internacionales en las que participará la selección.

El fútbol salvadoreño, en cuanto catalizador del patriotismo, de las esperanzas de millones, así como en su calidad de potencial  industria para apoyar al talento juvenil, se  merece toda la ayuda  posible.

Y  ha sido dramático que, precisamente pese la auténtico interés de notables sectores de la vida económica y profesional del país, la FEDEFUT  haya pagado  históricamente a ese interés con indolencia.

La falta de apertura de la FEDEFUT es uno de los obstáculos mayores para  el real desarrollo del fútbol nacional.



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