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jun
28

La crueldad de la Copa Mundial

Todo lo que  Capello hizo bien con la selección inglesa quedó hecho polvo por un show de técnica alemana en fase de octavos de final.

Creo haber utilizado este adjetivo antes. El Mundial es cruel. Muy cruel. Dentro de 20 años, intuyo que pocos recordarán la dimensión de la catástrofe que sufrió ayer la selección de Inglaterra.

Lo defino así: Inglaterra nunca antes había perdido un partido de Mundial o de Eurocopa por más de dos goles de diferencia. Es más, ni siquiera había perdido antes contra Alemania tras 90 minutos en un torneo grande (todas sus derrotas en ese clásico fueron tras alargue o penaltis). Tampoco había permitido que le anotaran cuatro goles en Copas FIFA desde Suiza 1954.

Esos números le otorgarán al equipo de Capello una viñeta negra en el álbum de fotos del balompié británico. La peor derrota. La peor goleada en contra. Y encima contra Alemania. Una Alemania sin Ballack, sin Cacau; que tampoco son Beckenbauer y Gerd Mueller, pero hubieran sido titulares de estar sanos.

No. Inglaterra tuvo que ser humillada por la Alemania más joven de la historia, una camada de bichos que promedian 25 años.  ¿Que el gol anulado envenenó el marcador? Correcto, pero nadie puede tapar la clase de técnica que dieron los bichos alemanes a los ya legendarios Lampard, Gerrard, Terry y Rooney.

Inglaterra fue superada por un equipo mejor. Ningún otro final habría sido más justo.

Y la crueldad radica en que la Inglaterra de Capello jugó realmente muy bien en los últimos dos años, entre amistosos y eliminatorias. Su fineza y efectividad le hicieron ganarse el apodo de “favorito”.

Sí que era favorito. Pero quienes repasen la historia del proceso 2008-2010 de Inglaterra concluirán con el peso aplastante de este escandaloso 4-1.



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