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abr
28

El Balboa, ejemplo típico

El Atlético Balboa ha cumplido la mitad de su  meta, pero  debe hacer mucho por mejorar en la parte administrativa y de salarios.

Los jugadores del Atlético Balboa hicieron lo que muchos pensaron imposible: salvarse del descenso directo; ahora, los unionenses  están a punto de quedarse en la liga mayor sin ni siquiera disputar el repechaje. Es una de esas historias  del deporte románticas en la superficie, pero debajo  no hay sino un enorme agujero de deudas y mala administración.

El plantel churriero ha reconocido que le  debe al menos un mes de salario, pero que el amor propio los ha llevado a no tirar la toalla en ningún momento para salvar al equipo. El problema será cuando lo consigan y sigan sin recibir lo que les corresponde de sueldo, y tengan que negociar esa deuda por su carta de libertad para buscar un  cuadro en el que al menos estén al día.

Esa es la realidad del fútbol salvadoreño, en la que los dirigentes prefieren soltar el patrimonio del equipo antes  de honrar sus deudas. Así ha pasado en muchas ocasiones, incluso con el mismo conjunto unionense, que viene dando tumbos en la parte administrativa desde hace un par de años.

Los cambios de directivas son constantes, pues los que están sólo esperan que aparezca alguien que amortice un poco para saltar del barco, entregan el equipo como si fuera cualquier cosa y  desentenderse de  compromisos.

Mientras todo esto pasa, las autoridades del fútbol no meten mano, perjudicando a los jugadores, que son los que dan el poco espectáculo en la cancha, pues aparte de entrenarse  deben rebuscarse para llegar a fin de mes fiando en la tienda o esperando que lleguen algunos centavos si la directiva consiguió algo en las taquillas o en la buena voluntad de alguien.

Si el Balboa sortea bien el partido contra el Limeño, es de esperar que sus encargados no harán lo mismo que sus antecesores.



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