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ene
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El Alianza, preocupante

Los sucesos de esta semana en la interna del Alianza encienden alarmas, pues el plantel recibió amenazas y sufrió  coacción.

Los  resultados del Alianza en lo que va del torneo Clausura 2010 no son los que los aficionados, plantel y directiva esperaban por todas las expectativas creadas y porque se suponía que el equipo ya había tocado fondo,. Las derrotas ante el Isidro Metapán y el Atlético  Balboa demostraron que la crisis está vigente y sin visos de resolverse pronto.

Son situaciones  que pasan en el fútbol, pero se agravan y se salen del plano deportivo cuando los jugadores son amenazados y algunos de sus vehículos sufren daños, en clara alusión al rendimiento del Alianza en el actual torneo. La situación se torna preocupante, pues nunca se sabe qué clase de personas esté detrás de los anónimos y de las ponchaduras de las llantas, acciones que en lugar de ayudar al ánimo de los jugadores, les supone  una preocupación más e innecesaria.

Lo que le ha pasado a los futbolistas del Alianza es condenable,  no se pueden hacer propios  los problemas de un equipo. La única solución a la situación actual del conjunto capitalino está en sus jugadores y directiva; ellos son los únicos responsables y los indicados para arreglar el asunto.

Se trata de uno de los peores momentos en la historia de los albos, que en los últimos dos años no han encontrado la continuidad ni de su plantilla ni de su cuerpo técnico, pues los cambios, llegadas y salidas han sido la constante en la actual administración  del equipo.

Por los resultados, no es la mejor manera de guiar al Alianza, pero eso no justifica en ninguna medida que los jugadores puedan temer por su integridad física o la de sus familias sólo porque no ganan un partido de fútbol; el deporte no debe jamás  conducir a la violencia.



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